De indultos y olvidos / Yoani Sánchez
De indultos y olvidos “No seas ingenua”, “te vas a quedar con la maleta preparada”, me decían –con buena intención– amigos de todos lados. Pero un reo siempre sueña con que la puerta va a abrirse, que el propio carcelero tomará las llaves y descorrerá las rejas. En lugar de una reforma migratoria, el plato fuerte de lo anunciado ayer en la Asamblea Nacional se limitó a un indulto para 2 900 sancionados. Sutil manera de decirnos que las celdas reales son más fáciles de eliminar que las burocráticas y un acta de excarcelación se firma con mayor celeridad que la derogación del permiso de salida. No sé si Raúl Castro alcanza a calcular la frustración que dejaron sus palabras de ayer, el desanimo generado por la ausencia de ese anuncio que sus propios voceros habían vaticinado. He devuelto el equipaje a una esquina de la habitación, he rehecho los planes para esta Noche Buena y llamé a mi madre para confirmarle que me quedo. Imagino que en miles de casas cubanas hoy estén celebr...