"...una vecina me regaló un amuleto para el viaje y cierto amigo anotó su número de zapato para que le traiga un par..."
¿Cómo serán? El Sexto ha dicho que hará un grafiti sobre mi maleta; una vecina me regaló un amuleto para el viaje y cierto amigo anotó su número de zapato para que le traiga un par. Me despiden aunque todavía no me voy. Ni siquiera tengo fecha de vuelo. Pero algo ha cambiado para mí desde el pasado 14 de enero en que entró en vigor la Reforma Migratoria anunciada en octubre pasado. Después de aguardar por 24 horas a las afueras del Departamento de Inmigración y Extranjería (DIE), supe que finalmente me expedirían un nuevo pasaporte. Con veinte “tarjetas blancas” negadas en menos de cinco años, confieso que estaba más escéptica que esperanzada. Aún ahora, sólo creeré que lo he logrado cuando me vea dentro de un avión que levante vuelo. Ha sido una larga batalla llevada a cabo por muchos. Un prolongado camino reclamando que la entrada y salida de nuestro país sea un derecho inalienable, no una dádiva que se otorga. Aunque las flexibilizaciones que ha traído el Decreto-Ley No. ...