Temores enraizados em quatro décadas de sentimentos, pressentimentos, dúvidas, angústia, certezas... Mis temores
Un hombre en solitario barre las hojas secas en la amplísima avenida donde no se ve un solo auto transitando en ninguna dirección. Baja la cabeza y evita hablar con el camarógrafo. Quizás se trata de un sancionado que no aplaudió con suficiente entusiasmo en una reunión o no se inclinó con teatral reverencia ante algún miembro del Partido. La escena del barrendero y su desolada calle se incluye en un documental sobre Corea del Norte que ha circulado en nuestras redes alternativas de información. Un testimonio doloroso, con gente vestida siempre de la misma manera, edificios de un gris despersonalizado y estatuas del Líder Eterno por todos lados. Infierno en miniatura, que nos deja con una sensación de alivio –al menos en este caso– por no haber nacido bajo el despotismo dinástico de los Kim. Cuando en marzo de 1986 Fidel Castro visitó Pyongyang, lo recibió casi un millón de personas, entre ellas miles de niños agitando banderolas con sospechosa sincronía. La televisión cuban...